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"Apollon", Enero 2001
Si los escritos de Liz Greene fueran comestibles, este artículo,
en el fermento Sagitariano actual, sabría como un escabeche, un penetrante
chucrut o un excitante borscht con nata agria; porque éste es el
sabor de la conjunción Quirón-Plutón. Un gusto que se adquiere, quizás
repelente para algunos, pero rico y nutritivo alimento para el alma,
para aquellos que profundizan y no están aquí de paso.
Los que somos
inveterados observadores de los ciclos planetarios hemos puesto nuestra
atención durante la mayor parte del año en la conjunción Júpiter-Saturno,
a la que podemos asociar no solo las recientes oscilaciones del mercado
de valores, sino también la aguda sensación de que termina una vieja
era y comienza otra nueva. Esto ha generado mucha ansiedad. En gran
parte la histeria del milenio, cristalizada en profecías apocalípticas
y en un desenfrenado afán por almacenar comida enlatada y papel higiénico,
estuvo energizada no solo por el eclipse solar de Agosto de 1999,
sino también por el gradual acercamiento de esta gran conjunción
cíclica que hizo su aspecto exacto a finales de Mayo de 2000. En
la astrología antigua y medieval, la conjunción de Júpiter y Saturno
significaba la muerte del viejo rey y el nacimiento de uno nuevo;
y en muchas áreas continuamos observando el fin gradual de viejos
sistemas de valores y estructuras gastadas, especialmente en las
esferas política y económica.
Sin embargo hay otra conjunción planetaria
muy importante, que ha estado en orbe durante más de un año, mayormente
ignorada por los astrólogos: quizás más sutil si hablamos de acontecimientos
conectados mundialmente, pero igualmente relevante para nuestro "estado
mental" y, lo que es más importante, para nuestro "estado espiritual",
como colectivo y como individuos. Es la conjunción cíclica de Plutón
y Quirón que está teniendo lugar actualmente en Sagitario. Quirón
entró en Sagitario en Enero de 1999. Retrogradó a Escorpio durante
Julio, Agosto y Septiembre y volvió a entrar en Sagitario en Octubre.
Hizo una única conjunción exacta con Plutón en los últimos días de
Diciembre de 1999. Aunque estos dos planetas no hicieron más conjunciones
exactas, se mantuvieron en el orbe de conjunción durante el 2000
y no se separarán hasta Febrero de 2001. Su interacción habrá durado
en total dos años.
Como astrólogos, tendemos a fijarnos primero en los acontecimientos
mundiales para hallar algún sentido a los aspectos planetarios mayores
en los cielos. Pero este puede no ser el único modo, ni siquiera
el más útil, de captar el significado más profundo de tales aspectos
y lo que pueden ofrecernos. Ciertamente
podemos comprender cosas a partir de los acontecimientos; pero los
acontecimientos son difíciles de definir. Por ejemplo, ¿cuándo termina
un matrimonio, cuando dos personas se divorcian, o cuando muere la
relación en el nivel emocional? Estos dos "acontecimientos", uno
concreto y otro emocional, pueden estar separados en el tiempo por
varios años. O podemos contemplar cinco accidentes de coche diferentes
en los que el conductor muere y decir que son el mismo "acontecimiento".
Pero el primero ocurrió porque el conductor iba borracho, el segundo
porque el conductor llevaba exceso de velocidad, el tercero porque
una rueda pinchada puso el coche fuera de control, el cuarto por
una necedad de otro conductor y el quinto porque el conductor sufrió
un ataque al corazón mientras manejaba. Estos sucesos aparentemente
idénticos son profundamente diferentes en causa y en significado.
O, podríamos decir, "cuando Saturno y Urano formaron una conjunción
en Tauro y Géminis durante el siglo XX tuvo lugar la Segunda Guerra
Mundial". Pero las guerras han existido siempre, con o sin la conjunción
de Saturno y Urano. Lo que importa es la naturaleza de una guerra
en particular, sus "motivos" y sus "fines", sus efectos en la gente
involucrada y, finalmente, el escenario arquetípico que propicia
este particular conflicto.
Los aspectos planetarios por tránsito
no describen acontecimientos. Los acontecimientos describen aspectos.
Estos aspectos a su vez reflejan patrones arquetípicos que pueden
o no manifestarse como acontecimientos, en parte dependiendo de las
elecciones de todos los que son receptivos al patrón o se identifican
con él. Tránsitos tales como Júpiter-Saturno o Quirón-Plutón reflejan
algo "interno", algo que se activa en la vida psíquica del colectivo
según se va desarrollando y alcanza momentos críticos y estadios
de transformación. Estos tránsitos están dentro de nosotros. Hacia
la primera parte del año 2000 todos descubrimos un poco qué se siente
tener una conjunción natal Júpiter-Saturno en Tauro; y continuamos
descubriendo cómo es el tener una conjunción natal Quirón-Plutón
en Sagitario. Todos nosotros compartimos la responsabilidad de tratar
con estos movimientos planetarios tan creativamente como nos sea
posible. Cómo nos sentimos, qué experimentamos y cómo actuamos e
incorporamos estos tránsitos, concientemente o no, es tan relevante
como "lo que ocurre" en el mundo exterior. No somos víctimas o peones
de los movimientos planetarios; somos, cada uno de nosotros, participantes
creativos en el trazado del futuro curso de los acontecimientos.
Aun pudiendo ofrecer desinteresadamente
este buen consejo, por supuesto yo misma lo desestimé al observar
por primera vez este importante aspecto planetario, e inicialmente
traté de ver si podía identificar algún suceso mundial con lo que
yo entendía que era el significado o la esencia de la conjunción
Quirón-Plutón en Sagitario. Este es, mayormente, un ejercicio inútil
porque vemos lo que queremos ver. Pero la peculiar relación de Quirón
con el sufrimiento del "marginado" pareció actuar claramente cuando,
en un corto viaje a Londres a finales de Abril de 1999, llegué justo
a tiempo para enterarme de la explosión de una bomba en un pub del
Soho, una pequeña muestra de atrocidad dirigida a la comunidad gay
de Londres, en la que murieron algunas personas y otras muchas resultaron
heridas. Este era el tercero de una serie de ataques con bombas que
tuvieron lugar en el lapso de dos semanas, el primero dirigido a
negros y el segundo a la comunidad de Bangladesh, ejecutados por
un psicópata decidido a aterrorizar a las "minorías" de la ciudad.
Los atentados terroristas son algo cotidiano en estos tiempos. Pero
estos ataques tienen una cualidad diferente que la mayoría. No son
políticos por naturaleza, pero revelan las tendencias más temibles
y peligrosas del ser humano: la intolerancia y destructividad fanáticas
que aparecen cuando proyectamos al despreciado y temido "marginado"
que llevamos dentro en los otros que nos rodean, y los vemos como
una amenaza a nuestra supervivencia. 
En Diciembre de 1999, cuando la conjunción
fue exacta, esperé para ver qué podía aparecer en los periódicos
en los próximos días. Ved esto! El ataque con puñal de George Harrison,
el "Beatle tranquilo", ocurrió el 30 de Diciembre de 1999. Me pregunté
¿Cuál podría ser el posible significado de este suceso en relación
con la psique colectiva? Harrison siempre fue el más discreto de
los Beatles. Tenía una vida privada, introvertida, como corresponde
a su Sol en Piscis, Ascendente en Escorpio y Luna en Escorpio. ¿Significaba
algo este extraño suceso, más que para el propio George?. Sonaba
a chivo expiatorio: George estaba ocupándose de sus propios asuntos
inocentemente y el horror le llegó desde el mundo exterior. En la
carta progresada de George el Ascendente se había movido desde 2º23'
de Escorpio a 9º 14' de Sagitario, con la conjunción por tránsito
(Quirón a 11º 13', Plutón a 11º 20') situándose cerca de su Ascendente
progresado y a 1º de orbe de oposición a Saturno progresado. Esto
sugería que George estaba sirviendo inadvertidamente como pararrayos
de las energías del espíritu del tiempo de Quirón-Plutón, y sería
posible encontrar, en su entorno inmediato, una encarnación del significado
de la conjunción. El 31 de Diciembre, el día después del intento
de asesinato, el Sunday Times publicó el siguiente titular, y otra
vez el olor característico de Quirón-Plutón flotó en la brisa:
"EL SOSPECHOSO DEL APUÑALAMIENTO
CREIA QUE LOS BEATLES ERAN BRUJOS"
| George Harrison, 25 de
Febrero de 1943, 00.05 hora local, Liverpool (1) |

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| Progresiones secundarias de George Harrison en
el momento del ataque |

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| Ataque a George Harrison, 30 de Diciembre de 1999,
Henley-on-Thames |

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Componentes de la conjunción
Plutón refleja el mecanismo instintivo
de supervivencia del colectivo y de la misma naturaleza. Es impersonal
y despiadado, como lo es la misma naturaleza; una especie extinguida,
un animal muerto, no es nada en el amplio devenir de la evolución
de la vida orgánica. Cuando se nos amenaza con la extinción, física
o psicológica, descubrimos que tenemos a Plutón en nuestra carta.
Aquello que desee sobrevivir debe destruir o transformar lo que es
amenazador para la vida o ha dejado de ser viable, interna o externamente;
y el proceso de limpieza de los mecanismos de supervivencia peligrosamente
obsoletos e inservibles para generar otros nuevos mecanismos de supervivencia
se ve reflejado en el tránsito de Plutón de 246 años a través de
los signos zodiacales. Nuestra generación de Plutón - el grupo de
la edad nacido con Plutón en un signo en particular - comparte modos
fundamentales de autodefensa frente a lo que percibimos como una
amenaza a la supervivencia. Plutón moviéndose a través de cada signo
describe los distintos modos y esferas donde el colectivo escarda
aquellos elementos que amenazan a su supervivencia. Ninguno de nosotros
vivirá para ver un ciclo completo de Plutón; somos parte de algo
más amplio en donde nuestras vidas y muertes individuales están incluidas.
Por lo tanto, debemos confiar para aceptarlo.
Desde que Plutón entró en Sagitario,
nos hemos visto obligados a confrontarnos con lo que amenaza nuestra
supervivencia física y psicológica en esferas como la moral, las
creencias religiosas, las aspiraciones espirituales, la ley, nuestro
concepto sobre lo que es correcto e incorrecto, y nuestra definición
del " bien supremo". Hasta aquí, hemos recorrido la escala de lo
ridículo a lo sublime: desde la pantomima de Mónica Lewinsky y el
juicio político al presidente de los EE.UU, a nuestra posible intervención
en el baño de sangre de Kosovo o Sierra Leona, o bien a si la pena
de muerte es algún tipo de solución, después de todo, al problema
de la destructividad humana. El Vaticano nos ha dicho en términos
claros que consultar a un astrólogo o a un psicoanalista constituye
un pecado tan serio como la anticoncepción. Nos hemos visto enfrentados
a una andanada de cuestiones morales que no son tan fáciles de contestar
como alguna vez podía haber parecido. Detrás de estas cuestiones
morales hay cuestiones espirituales más profundas: ¿En qué Dios debemos
creer como colectivo y como individuos? ¿Creemos en algo, después
de todo? Lenta pero inexorablemente Plutón nos revela nuestra peligrosa
ceguera religiosa, nuestra candidez, nuestra creencia infantil en
la "bondad" de la autoridad y la rectitud moral de los sistemas legales
y espirituales que hemos creado, y nuestra sumisión desesperada a
gurúes políticos y espirituales que prometen rápidas soluciones y
un antídoto inmediato a la condición de ser humano. Plutón en Sagitario
también suscita el tema del extranjero y lo que es diferente, forzándonos
a reconocer que, para algunos, la supervivencia depende de cruzar
fronteras - físicas, mentales, emocionales, espirituales - para encontrar
una nueva vida, mientras que para otros, la supervivencia depende
de mantener las fronteras cerradas.
Quirón, siguiendo su errática órbita
entre Saturno y Urano, es la interfaz entre lo individual y lo colectivo.
Sufrimos como individuos, no solo por conflictos personales, si no
también porque somos parte de la especie humana y nuestro colectivo
humano se desgarra inevitablemente entre lo animal y lo divino. Cometemos
terribles equivocaciones a causa de nuestras compulsiones emocionales
e instintivas, e igualmente a causa de nuestra arrogancia intelectual;
sin embargo necesitamos entender porqué sufrimos y buscamos eternamente
el modo de sanar nuestras heridas. Quirón describe el impulso compasivo
de buscar y ofrecer sabiduría, y curarnos a nosotros mismos y a otros
- no desde la visión neptuniana de unidad, si no porque todos, en
alguna parte, experimentamos dolor o daño irrevocable debido a factores
sobre los que no tenemos ningún control. Nuestro impulso para sanar
el dolor del mundo está siempre condenado, tarde o temprano, a la
desilusión porque los humanos son lo que son y la vida es siempre
injusta; y hay algunas cosas que no podemos asegurar. Sin embargo
insistimos en intentarlo. El mito de Quirón describe a un sabio maestro
y sanador que se encuentra atrapado entre dos fuegos en una batalla
entre Hércules, el héroe solar, y los fieros y salvajes centauros.
Quirón es bueno y sabio, no obstante resulta herido y sufre - quizás
porque es bueno y sabio, comprende a los dos bandos, y por eso no
se une a la batalla. La lucha arquetípica entre la luz y la oscuridad,
a través de la cual, a lo largo de las eras gradualmente nos civilizamos,
inevitablemente genera víctimas, recordándonos que nuestras aspiraciones
solo podrán ser satisfechas dentro de los mortales límites humanos.
El ciclo de 50 años de Quirón a través
de los signos describe estas esferas cambiantes en las que experimentamos
nuestras más grandes heridas, desilusión y amargura, al enfrentar
nuestros impulsos destructivos y los del colectivo, acerca de los
cuales nada podemos hacer y que nos hacen sentir inocentes chivos
expiatorios. Nuestro grupo generacional de Quirón describe la forma
en la que nos sentimos heridos de manera irrevocablemente - convirtiéndonos
permanentemente en extranjeros y "marginados" - y donde muy posiblemente
experimentemos desilusión y amargura. Este es también el campo donde
- si permanecemos inconscientes - proyectaremos fácilmente nuestra
parte más herida. También describe esas esferas donde nuestras preguntas,
nacidas del sufrimiento, pueden llevarnos a profundizar y madurar
nuestras creencias y convicciones, y pueden abrir nuestros corazones
a la compasión de todas las criaturas que sufren por la condición
de ser mortales. Mientras Quirón transita por Sagitario, como colectivo
nos vemos impulsados a experimentar desilusión y pérdida de fe cuando
nos enfrentamos con nuestros errores morales e hipocresías, nuestra
credulidad espiritual, nuestras ideas erróneas y prejuicios, y nuestra
esperanza imposible de que la vida sea siempre justa y los caballeros
buenos sobre caballos blancos ganen siempre.
En lo que concierne a Quirón, la sanación
parece implicar la renuncia a cualquier derecho a la inmortalidad
o poder divino. Cuando el mítico Quirón resulta herido, en agonía,
se retira a su cueva y pide la muerte, que se le concede; entonces
deja de ser inmortal para ser mortal y liberarse del sufrimiento.
Este mito sugiere que la sanación de Quirón no trata de "arreglar"
cosas, si no de abandonar la fantasía de que somos como dioses y
capaces de cambiar todo. Aceptar la mortalidad es también aceptar
los propios límites y el reconocimiento de nuestra vulnerabilidad.
Todos nosotros participamos no solo de las heroicas aspiraciones
solares, sino también de la destructividad de los salvajes centauros;
y en el mundo de Quirón ninguna auto-purificación puede purgarnos
de nuestra humanidad o curar las heridas de nuestros ideales defraudados.
Solo la aceptación de la imperfección y de la injusticia, en la vida
y en nosotros mismos, puede permitirnos perdonar y hacer las paces
con aquello que no podemos alterar o redimir. Puede ser que el paso
de Quirón por Sagitario esté reflejando actualmente un profundo impulso
para que maduremos, con respecto a nuestra imagen-divina y a la forma
en que definimos lo bueno y lo malo.
Quirón-Plutón en el nivel
individual
Como todavía estamos en la mitad de esta
conjunción, es difícil obtener una perspectiva clara en términos
globales. Cuando empecé a trabajar en este artículo, no tenía idea
de lo que podría encontrar sobre paralelos históricos de anteriores
conjunciones Quirón-Plutón, ni tampoco ninguna colección de hechos
con los que "probar" alguna hipótesis preconcebida. Sin embargo tengo
experiencia de muchos clientes, quienes, nacidos durante la última
conjunción de Quirón y Plutón en 1941, y también durante la larga
oposición entre ellos en los 60, parecen arrastrar o haber arrastrado
en sus vidas, un sentimiento muy particular de alienación y victimización,
de rabia contra la vida, de estar a merced de fuerzas colectivas
que no pueden manejar. Una profunda desconfianza y amargura son a
veces características de la conjunción y de la oposición, pero a
menudo éstas no pueden conectarse con sucesos específicos de la infancia.
También la amargura puede ser inconsciente, como un absceso no curado,
atrayendo situaciones dolorosas que parecen venir de "afuera". Quirón
y Plutón juntos forman una coalición que, si es inconsciente, cree
que el ataque es la mejor defensa contra una amenaza a la supervivencia,
y que la vida es un lugar inseguro en el que los débiles, los "diferentes"
y desarraigados, son heridos y victimizados, y solo sobreviven los
poderosos. Para muchos que han nacido con estos aspectos, he encontrado
que la sanación parece empezar primero con el reconocimiento de la
amargura y la aceptación de que parte de la desconfianza es válida
y verdadera, dada nuestra penosa historia humana. Esto puede implicar
el abandono de una falsa espiritualidad que enmascara una considerable
angustia subyacente; y puede también requerir encarar el salvajismo
y la complicidad propios, a menudo activados inconscientemente. La
apertura de esta herida secreta puede ayudar al individuo a descubrir,
a través de la existencia real, que, a pesar de las injusticias de
la vida, individuos y el colectivo pueden sentirse motivados por
los buenos deseos y la compasión; y este tipo de realismo puede ayudar
al individuo a hacer las paces con el pasado.
Los que tienen planetas en los dos primeros
decanatos de los signos mutables han estado experimentando muy poderosamente
la conjunción Quirón-Saturno. Cuando esta conjunción hace aspectos
tensos a planetas personales, el individuo, en el área del planeta
natal, se ve desafiado y despertado por memorias dolorosas, reactivaciones
de sufrimientos pasados y un reconocimiento de los elementos más
oscuros de la naturaleza humana. Son posibles los sucesos externos
tales como pérdidas y separaciones; también la enfermedad es posible;
pero lo más común son los síntomas internos como depresión, sensación
de fracaso y la impresión de que el pasado se repite y uno está atrapado
en algo que no puede cambiar. Inicialmente, la confrontación con
lo inevitable puede llenar a la persona de impotencia, incapacidad
y victimización. Como la conjunción transita por Sagitario, los efectos
de tales experiencias causan un profundo impacto en la visión del
mundo del individuo, sus convicciones espirituales, sus definiciones
de comportamiento "correcto" y su confianza en el futuro. Creo que
el potencial que esta conjunción aporta a los planetas natales es
de la maduración, tornando esas funciones más profundas, más sutiles
y sabias, así como una aceptación de los límites de la vida que permite
una mayor posibilidad de alegría y compasión, porque las expectativas
de uno no son ya tan inalcanzables. A través de las experiencias
personales de dolor, cada uno se conecta con la raza humana. Este
tránsito refleja el final de la infancia y desafía nuestro narcisismo
innato. Podemos experimentar tristeza, pesar y duelo por lo que está
irremediablemente perdido: en un nivel personal y en esferas como
la esperanza, la fe, las creencias religiosas, las aspiraciones espirituales
y la confianza en las instituciones legales y religiosas y los sistemas
de conocimiento. Plutón en Sagitario acelera la acción de recapacitar
y de re-evaluar estas esferas. Pero la presencia de Quirón aquí nos
enseña que algunas cosas no pueden asegurarse y que nuestra determinación
por sobrevivir puede cegarnos hasta el punto de herir a los otros
y a nosotros mismos.
Las peculiaridades del ciclo
de Quirón-Plutón
En el ciclo de esta conjunción planetaria
aparecen ciertas singularidades que no ocurren en los ciclos de otros
pares de planetas. Las conjunciones de Quirón y Plutón tienen lugar,
aproximadamente, cada 60 años. Pero debido a sus órbitas elípticas,
las conjunciones sólo parecen tener lugar en cuatro signos del zodiaco:
principio de Sagitario, principio de Géminis, principio de Leo y
final de Piscis. La presente conjunción en sagitario hace eco de
la anterior conjunción en Sagitario en 1752-1753; la conjunción en
Leo en 1941-42 repitió la conjunción previa en Leo de 1697; la conjunción
en Géminis en 1881-1885 repetía otra anterior en 1642-1643; y la
conjunción de 1818-1821 al final de Piscis repetía la de 1579-82.
Lo que este patrón puede significar con relación a la evolución del
colectivo se me escapa; pero es un patrón muy sucinto como si solo
experimentáramos el desafío, el sufrimiento y el potencial de sanación
a través de esferas muy particulares. No podemos asegurar que acontecimientos
de un tipo claro y concreto, fácilmente conectados con el significado
de los dos planetas, tengan lugar bajo cada conjunción. De hecho,
tenemos que admitir que, contrariamente a la expectación popular,
nada especialmente tremendo "aconteció" en el amanecer del milenio,
excepto la exuberancia irracional del Nasdaq, algunas fiestas muy
excitantes y una sensación general de desilusión porque no se acabó
el mundo. En este momento, sin embargo, nos estamos enfrentando a
retos morales y espirituales que afectan muy poderosamente tanto
a individuos como al colectivo.
El ciclo de la conjunción
durante el siglo 20
La investigación histórica puede, no
obstante, darnos algunas a veces pistas, aunque no respuestas. Una
breve exploración de la anterior conjunción de Quirón - Plutón podría
ser útil a este efecto. Quirón entró en Leo en Octubre de 1940. Se
unió a Plutón en conjunción exacta, a 4º de Leo, en Julio de 1941.
Aunque solo hicieron una conjunción exacta estuvieron en orbe de
conjunción, inicialmente fuera de signo, durante la segunda mitad
de 1940, y continuaron en orbe durante el verano de 1942. Durante
la fase más cercana de esta conjunción los japoneses bombardearon
Pearl Harbour y Hitler invadía Rusia con el resultado de la debacle
de Stalingrado y la pérdida de millones de vidas de alemanes y rusos.
La conjunción Quirón-Plutón se situó exactamente en el MC natal de
Hitler a 4º de Leo e hicieron conjunción a su Saturno en la casa
10 - quizá reflejando una activación del arquetipo leonino del dominio
y la grandiosidad imperiales y el derecho divino de los reyes como
un modo de supervivencia, pero también con raíces oscuras que se
alimentaban de los agravios, hace tiempo olvidados, de antiguos conflictos
Teutónico/Eslavos del pasado. La mitología de una raza superior destinada
a gobernar el mundo quizá pertenece también al arquetipo leonino,
y fue adoptada por mucha gente en muchas naciones, como se podrá
recordar, durante el tiempo de la conjunción. Se trataba del espíritu
de la época y no, meramente, la creación de un austríaco loco con
un bigote gracioso; y el sonido de las botas militares podía oírse
tanto en América y Gran Bretaña como en las calles de Berlín. Sir
Oswald Moseley y George Lincoln Rockwell no habían sido exportados
de Alemania. Pertenecían a su tierra. Las conjunciones por tránsito
de los planetas exteriores reflejan algo que está ocurriendo en la
psique colectiva, lo que significa que ocurre en el interior de cada
uno de nosotros. Hasta que no entendamos esto, continuaremos buscando
respuestas a la barbarie en individuos aislados que, aunque los juzguemos
malos, nunca hubieran ostentado tal poder psicológico sobre tanta
gente, a menos que fueran portavoces de algún espíritu de la época
que se movía en las profundidades de todos nosotros.
Cuando Quirón y Plutón se encuentran
un antiguo mecanismo de supervivencia, enraizado en la memoria de
heridas ancestrales, se activa, algunas veces de forma bastante salvaje.
También, quizá lo más importante, es invocado el tema de la víctima
propiciatoria - conectada peculiarmente con Quirón. Esto se jugó,
durante la conjunción exacta de 1941, cuando los Nazis establecieron
los primeros campos de exterminio y comenzó del sistemático homicidio
de "marginados" - judíos, gitanos, eslavos y homosexuales - de un
extremo a otro de Rusia y Polonia. Hitler también invadió Yugoslavia
bajo esta conjunción de Quirón-Plutón, el 6 de Abril de 1941, según
ciertos informes, con el estímulo y el apoyo del Papa Pío XII. Este
es un triste y horrible dictamen sobre el líder de una gran institución
religiosa, solo revelado - con extraña congruencia - durante la presente
conjunción de Quirón-Plutón en Sagitario. Y bajo la misma égida,
en Agosto de 1941, nació Slobodan Milosevich, con la Luna en conjunción
a Plutón conjunción Quirón en la casa cuatro. Cuando más tarde, en
este ciclo particular de Quirón-Plutón, Quirón entró en Leo en 1992-93
y formó una cuadratura aplicativa a Plutón en Escorpio, Milosevich
comenzó su política de "limpieza étnica" en Bosnia. Los temas de
la conjunción Quirón-Plutón de 1941 han continuado reflejándose,
durante los 60 años entre aquella conjunción y la presente, revelándonos
de lo que somos capaces cuando nuestras heridas se convierten en
asuntos de supervivencia y se alimentan de lo ocurrido en siglos
pasados y, también, apuntan hacia un cambio potencial en la consciencia
que podría permitir el perdón y olvidar el pasado.
La primera cuadratura del ciclo de 1941
tuvo lugar con Quirón en Escorpio y Plutón en Leo. Estuvieron en
cuadratura exacta solo una vez, a 14º, en Noviembre de 1947. La oposición
entre Plutón y Quirón ocurrió entre Quirón en Piscis y Plutón en
Virgo. Esta oposición duró mucho tiempo. Quirón entró en Piscis en
Abril de 1960. Los dos planetas hicieron ocho oposiciones exactas
a 6º durante Julio de 1961 y a 18º en Noviembre de 1965. Urano se
vio envuelto en esta configuración en sus últimas fases y Saturno,
también se vio involucrado en las dos últimas oposiciones cuando
transitaba por el centro de Piscis. Mucha gente ha nacido con estas
dobles oposiciones. Es la marca de identificación de un grupo generacional
de un tipo particularmente poderoso. Las oposiciones coinciden con
el aumento del desasosiego social durante los 60, con el asesinato
de Kennedy, con las revueltas de estudiantes y los hippies, y también
con el comienzo de la guerra de Vietnam. Generalmente se culpa de
los desórdenes de 1960 a la conjunción de Urano y Plutón. Sin embargo
los elementos de amargura y desilusión presentes desde el principio,
a mi parecer, son característicos cuando Quirón está involucrado.
Fue una época en la que los chivos expiatorios, los "marginados",
se rebelaron contra lo que experimentaban como estructuras de poder
amenazantes para la vida, la política, la sociedad y las instituciones
religiosas. Muchos que nacieron bajo esta oposición se sienten víctimas,
o arrastran una inmensa amargura por la injusticia de la vida y luchan
contra la opresión, algunas veces violentamente, en un profundo e
instintivo nivel de supervivencia; y se hacen pocas ilusiones sobre
las buenas intenciones de los otros. Muchos de ellos también se sienten
impulsados a cambiar el mundo, a limpiar las heridas, a curar la
amargura. Quizá sea interesante remarcar que la Princesa Diana naciera
durante la primera oposición exacta de Quirón en Piscis y Plutón
en Virgo, en Julio de 1961.
La cuadratura final del ciclo de Quirón-Plutón de 1941 tuvo lugar
con Quirón en Leo y Plutón en Escorpio. Estuvieron en cuadratura
exacta por primera vez a 22/23º durante Noviembre/Diciembre de 1992,
y por segunda y última vez a 23º, también en cuadratura exacta, en
Julio de 1993. Fue durante este periodo cuando el matrimonio del
Príncipe Carlos y la Princesa Diana se rompió; esto es solo un signo
superficial de un sentimiento general de dolor y desilusión sobre
temas tales como la fidelidad sexual y la lealtad, la promiscuidad
sexual y la transmisión del SIDA. Con Quirón otra vez en el signo
conectado con el derecho divino de los reyes, la desilusión de todos
esos emblemas leoninos en el mundo exterior, era quizás inevitable,
y la familia real Británica representó una pequeña muestra.
La conjunción de Quirón-Plutón
a finales del siglo XIX
Aunque tuvo lugar hace mucho tiempo y
tenemos menos asociaciones personales con ella que con la conjunción
de 1941, vale la pena mencionar brevemente la conjunción Quirón-Plutón
a finales del siglo XIX. Aquí también se repiten los temas del sufrimiento
colectivo y un poderoso instinto de supervivencia desatado a través
de la búsqueda de un chivo expiatorio - esta vez justificado por
el "conocimiento científico". Esta conjunción ocurrió al comienzo
de 1880, al comienzo de Géminis - directamente opuesta a nuestra
actual conjunción en Sagitario. Durante este periodo la expansión
colonial de los poderes europeos (especialmente en África) estaba
en su cenit. Quizá ahora encaja espantosamente que, con la actual
conjunción en Sagitario, estemos observando el inevitable ramalazo
en el que la víctima se convierte en verdugo, en lugares tales como
Zimbabwe. También durante la conjunción en Géminis se promulgó el
concepto de "razas inferiores" de forma creciente; por supuesto la
escalada por la riqueza de materia prima en África se justificó sobre
esa base. Doctrinas pseudo-científicas nacidas en la Universidad
de Viena y, posteriormente difundidas por toda Europa, proclamaban
que algunas razas eran innatamente inferiores, incluyendo no solo
a los judíos, si no también a los suizos - porque se creía que su
incapacidad para hablar y pronunciar correctamente el alemán culto
indicaba un fallo congénito que significaba inferioridad racial.
Esta doctrina insidiosa se fue abriéndose paso en la propaganda Nazi,
y todavía hay algunos que lo creen. Sin embargo también durante esta
época se hicieron grandes descubrimientos en medicina: Koch descubrió
el bacilo TB, Pasteur desarrolló la inmunización preventiva contra
el ántrax y, desde entonces, se inocula con éxito contra la rabia.
La expansión colonial acompañada de la presunción de que el hombre
blanco tenía que llevar la iluminación a las "bárbaras" razas inferiores,
y las doctrinas de superioridad racial, encierran la expresión destructiva
de este Quirón-Plutón en Géminis, lo que equiparaba la supervivencia
con el conocimiento científico utilizados contra lo "diferente".
Los descubrimientos científicos de esta época contienen el potencial
sanador de la conjunción: la enfermedad, en sí misma una "intrusa",
solo se puede combatir si se la reconoce y entiende.
La conjunción del milenio
Uno de los temas arquetípicos que se
ha activado ahora, con Quirón-Plutón en Sagitario, es el rechazo
del extranjero (xenofobia, tanto hacia la gente como a influencias
"extrañas"). Nuestro impulso compasivo de dar la bienvenida al extranjero
desterrado se ve polarizado por nuestro miedo a la destrucción potencial
de nuestros propios valores y estructuras sociales por aquellos que
no los respetan. Una inmensa entrada de vagabundos se polariza con
un aumento de espíritu xenófobo. Sagitario es un signo dual y, a
menudo contradictorio, en su moral; es el que dice "Haz lo que yo
digo pero no lo que yo hago" y, al mismo tiempo, el más rápido de
todos los signos para percibir y vituperar tal hipocresía en los
demás. Por esto el episodio de Mónica Lewinsky fue tan cómico - incluso
para los propios americanos. Para ilustrar la singularidad de esta
dicotomía sagitariana, me gustaría citar a un hombre que tenía el
Sol en conjunción a Júpiter en Sagitario: Heinrich Himmler, que dijo:
"Debemos ser honestos, decentes, y leales camaradas con los miembros
de nuestra propia sangre, y con nadie más. Lo que le ocurra a un
ruso, a un checo, no me interesa en lo más mínimo". Actualmente,
el espinoso tema de la inmigración, se está calentando hasta el punto
de ebullición en la psique colectiva, y conecta claramente con la
conjunción Quirón-Plutón en Sagitario; por otra parte se inflaman
miedos reales en individuos que aún guardan antiguas memorias de
invasión, destrucción y transformación de su cultura y sociedad por
el "extranjero".
Estamos dolorosamente polarizados, tanto
fuera como dentro de nosotros. Este antiguo miedo ha estallado en
todos los países europeos, incluida la católica Italia, a pesar del
evidente descenso demográfico; no obstante, hay resistencia para
componer las cifras de la población con los de origen extranjero.
La corrección política forma parte de esta extraña constelación en
un intento de presentar una posición sin prejuicios; pero tristemente
con frecuencia no es efectiva y a menudo tremendamente hipócrita
tiende a constelar lo opuesto. Los humanos, en este momento, estamos
lastimando mucho a otros humanos; nos sentimos confundidos y desconcertados
cuando nos descubrimos capaces de sentir prejuicios y odio ciegos;
e igualmente confundidos y desconcertados cuando descubrimos que
nuestra compasión y generosidad pueden ser explotadas fría y cruelmente.
Líderes políticos tales como Jörg Haider (que nació el 26 de Febrero
de 1950, tiene a Quirón a 18º de Sagitario en trígono a Plutón a
17º de Leo), usan métodos emocionales para conseguir el poder, jugando
con antiguos miedos atávicos y muchos vituperan tales prácticas;
Sin embargo no responderíamos tan poderosamente, a favor o en contra,
si no experimentáramos que, en algún lugar de nuestro interior, se
están despertando antiguos temores. Más allá de los asuntos económicos
subyace un tema más profundo: ¿Qué es lo más justo que se puede hacer?
¿Cuál es la profundidad de nuestros principios religiosos? La credulidad
y el cinismo luchan en nuestro interior, privándonos de claridad
de pensamiento y de acción, y socavan la confianza en nuestra propia
decencia.
Bajo Quirón-Plutón, nuestros oscuros
secretos colectivos no pueden seguir guardándose ya; estallan a borbotones
a la vista del mundo. Los escándalos en la política nos están forzando
a reconsiderar nuestros valores. Películas como Erin Brokovich nos
presentan el tema del poder, o la falta de poder individuales para
desafiar a la irresponsabilidad destructiva de las grandes compañías
e instituciones, pero también revelan que, aún teniendo éxito, no
podemos curar lo que se ha destruido irremediablemente. ¿Y mientras
tiramos piedras sobre otros, dónde está nuestra connivencia? El dinero
como compensación no resucitará a los muertos, no erradicará los
horrores del pasado, no se acercará a las raíces del dilema; todavía
tenemos que descubrir esto en la bruma de nuestro renovado fervor
de llevar nuestra miseria a los tribunales de justicia y cambiarla
por dinero en efectivo. La comunicación, ahora global e instantánea,
puede usarse como un medio, no sólo para revelar la verdad y aliviar
el antiguo sufrimiento, si no también para inflamar antiguos agravios:
la transformación de la víctima en verdugo. Sabemos, desde una perspectiva
psicológica que quienes han cometido crímenes contra "marginados"
generalmente experimentan en sí mismos de forma dolorosa, irrevocable
e incurable al "diferente". ¿Debemos vigilar internet para desterrar
a grupos de "odios" compartidos, o debemos hacer honor a nuestra
creencia de que la libertad de expresión es uno de los pilares de
una sociedad democrática? ¿Pondremos en la picota a una nación que
ha elegido democráticamente un líder de extrema derecha, mientras
perdonamos los excesos, igualmente repelentes, de la extrema izquierda?
La publicación del acuerdo del Papa Pío XII con Hitler es adecuada
para Quirón-Plutón, en el momento en el que el actual Papa ha visto
la conveniencia de ofrecer disculpas por los pasados errores de la
Iglesia. No sorprendería que mucha gente se cuestionara la sinceridad
de estas disculpas y la integridad moral de la institución que las
ofrece; y, una vez más, volvemos a las dolorosas preguntas y a la
desilusión que acompaña a esta conjunción de Quirón y Plutón en Sagitario.
Y, finalmente, nuestro dolor parece obligarnos a cuestionar en vez
de exterminar ciegamente.
Lo que es importante para nosotros, como
individuos, es el modo en que estos factores operan en el interior
de cada uno. Todos tenemos nuestro conflicto con lo que es extraño,
y podemos identificarnos tanto con el extranjero como con el nativo,
la víctima o el verdugo. Necesitamos evitar el proyectar este conflicto
fuera y tratar sus implicaciones interiormente. De otro modo simplemente
las resolvemos firmando peticiones extremistas contra la inmigración,
o peticiones contra los extremistas de derecha, sin haber aprendido
nada en absoluto sobre a donde nos pueden llevar los extremos. Quirón-Plutón
despierta antiguas heridas que nos hacen polarizarnos de un modo
sumamente emocional, porque recordamos, en nuestra sangre y huesos,
las heridas centenarias que no pueden curarse.
Milosevich, como he señalado, nació bajo
la conjunción en Leo; él encarnó su dimensión más devastadora perpetrando
en otros lo que él y su pueblo habían experimentado en sí mismos.
Sin embargo mucha gente nacida bajo esta conjunción ve muy claro
el potencial destructivo inherente a seguir alimentando agravios
pasados y se compromete profundamente en el campo de la sanación
y la enseñanza. Esta es la cara positiva de Quirón-Plutón. No obstante
el sanador o la sanadora esclarecidos pueden también sufrir o ser
víctima de fuerzas más allá de cualquier control individual. Los
buenos también pueden formar parte de las bajas en una guerra, interior
o exterior. Quirón-Plutón nos da la oportunidad de ver nuestro propio
mal como colectivo, de sumergirnos profundamente en el veneno de
nuestras antiguas heridas y encontrar una nueva perspectiva que nos
permita hacer las paces con la naturaleza imperfecta de nuestra herencia
humana. Perdón y humildad son esenciales para esta conjunción y,
desgraciadamente, las necesitamos ahora; sin estas cualidades, aunque
sea en pequeño grado, nos polarizamos y nos encontramos poniendo
en práctica la barbarie, de una forma u otra, sin conciencia ni reflexión
morales. Podemos muy bien sentir amargura por la injusticia o por
la corrupción de la ley, o por nuestros políticos, o nuestras instituciones
religiosas. Podemos sentirnos furiosamente frustrados por la búsqueda
infructuosa de los criminales de guerra serbios, o los juicios interminables
a rufianes de todo tipo que salen libres porque la habilidad de un
abogado prueba ser más poderosa que la verdad a voces. Podemos a
veces abandonar la esperanza por Palestina, por Kosovo, por Irlanda
del Norte, por Ruanda, por Chechenia, por Sierra Leona. Posiblemente
nos desilusionemos por todas estas cosas porque a pesar de nuestros
mejores esfuerzos deberemos hacer concesiones compromisos, sin encontrar
soluciones, y los muertos no resucitarán. Sin embargo tenemos que
encontrar una forma de vivir con estas cosas y conservar nuestra
fe en aquello que definimos como el bien supremo.
Incluso los astrólogos a menudo no quieren
considerar estos temas; llegan sin invitación, personal y colectivamente,
cuando Plutón y Quirón están en aspecto y entonces se nos imponen.
En los círculos "New Age" no se habla frecuentemente de estos temas
porque se consideran "negativos" y poco "espirituales". Estamos pensando
ahora más que en 1941, y quizá más que en 1883, cuando nos arrogamos
nuestra superioridad racial. En el presente tenemos, quizá, un poco
más de conciencia que en las anteriores conjunciones de Plutón-Quirón.
El vagabundo, el chivo expiatorio, el sanador herido, el dolor sanador,
son los temas de Quirón. La supervivencia, la lucha contra la muerte,
el fin de lo que ha perdido su utilidad, la limpieza del pasado,
la desesperada necesidad de una nueva visión del mundo: estos son
los temas de Plutón. No es esta una conjunción jubilosa, no obstante
puede liberarnos mucho en nuestra vida personal y como colectivo.
El mito de Quirón interesa por su aceptación final de la muerte,
porque ya no puede soportar más su dolor como inmortal. Quizás, bajo
esta conjunción, necesitamos renunciar a nuestros sueños infantiles
de inmortalidad, de que un Estado benefactor y divino cuide de nosotros,
o creer que, tanto en nuestras vidas personales como en el mundo
exterior, la bondad se ve reconocida y recompensada inmediatamente
y la maldad castigada. La sanación por Quirón-Plutón viene con una
mezcla misteriosa de duro realismo y profunda compasión: aceptando
el mundo tal cual es al mismo tiempo que evitamos la amargura, la
resignación pasiva, y adoptar la posición de la víctima. Este es,
creo yo, el significado más profundo de la conjunción Quirón-Plutón
y lo que actualmente nos ofrece. 
George
Harrison murió el jueves, 29 de Noviembre
de 2001 en Los Ángeles, a las 13.30 hora local.
1 Como se sabe, hay
mucha confusión sobre la hora de nacimiento de George Harrison. De
acuerdo a Taeger's Internationales Horoskope Lexikon, Harrison nació
el 25 de Febrero de 1943 a las 00.05 locales (23.05 GMT del día 24),
en Liverpool. Taeger clasifica esta fecha como Grupo 2P, lo que significa
que es altamente fiable porque es una afirmación autobiográfica.
Esta es la carta que he utilizado arriba. Sin embargo, de acuerdo
a Frank C. Clifford in British Entertainers: The Astrological Profiles
(Flare Publications, London, 1997), Harrison en una entrevista con
Tashi Grady en Billboard, aseguró que su astrólogo había rectificado
su carta a 23.52 hora local, o 22.52 GMT, dándole el Ascendente a
0º de Escorpio. El Ascendente progresado para esta hora de nacimiento
estaría a 7º de Sagitario, por tanto la conjunción de Plutón-Quirón
estaría en oposición todavía a su Saturno progresado.
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Traducción al español: Mayte Ruiz Lerma
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